La adicción es una enfermedad compleja de naturaleza
bio-psico-social. Es decir que, las causas de la adicción son múltiples e
interaccionan de una manera compleja para producir el desorden adictivo.
Su
etiología no lineal, multifactorial y
sistemica hace difícil comprenderla con una visión lineal o simplista
de: una causa – efecto.
Este hecho es además
importante en el tratamiento de estos desórdenes pues cada persona es
diferente y muestra distintos matices del problema de modo que es
necesario individualizar cada caso y
relizar un estudio amplio de la historia
personal y familiar antes de hacer un diagnóstico.
Factores biológicos,
genéticos, psicológicos y de personalidad, socio-culturales y familiares
se unen en una interacción multisistémica produciendo primero la
predisposición y luego con la exposición al
factor desencadenante, que podría ser:
sustancias psicotrópicas, juego, sexo, relaciones, comida, etc.; se
evoluciona hacia la consolidación del proceso patológico llamado
adicción.
Numerosos estudios han
demostrado que la adicción al alcohol es ma frecuente en famliares de
alcohólicos, que en familiares de personas no-alcohólicas; de modo que
los hijos de alcohólicos muestran una
probabilidad 3 o 4 veces mayor de
desarrollar el desorden alcohólico (Schuckit, 1987; Cotton, 1979). Para
separar la influencia de los factores de crianza y los genéticos, se han
realizado estudios con gemelos
adoptados que han sido conclusivos en la
existencia de factores genéticos predisponentes (Prescott &
Kendler, 1995)
Durante los últimos 25 años
los científicos han realizado avances grandiosos que nos ayudan a
entender mejor la etiolgía y dinámica de la adicción. Se han idetificado
los receptores primarios de casi la
mayoría de las drogas de abuso (NIDA,
1994, 1996; Kilty, Lorang & Amara, 1991; Matsuda, Lolait et al.,
1990; Chen, Mestek et al., 1993)
Han descubierto su localización en el cerebro y los neurotransmisores asociados a estos receptores (Koob, 1992; Self, Institute of Medicine, 1996); demostraron la activación de esas áreas durante la adicción, el síndrome de abstinencia y los deseos por drogas (Grant, London et al., 1996; Volkow, Ding et al., 1996); identificaron y separaron los mecanismos productores de la conducta de búsqueda y la dependencia física de drogas (Wise & Bozarth, 1985; Maldonado, Saiardi et al., 1997); desarrollaron modelos animales de autoadministración de drogas (koob, 1995); y mas importente que todo, demostraron la importancia del sistema mesolímbico de dopamina, en la disfunción adictiva producida por la drogas de abuso.
Han descubierto su localización en el cerebro y los neurotransmisores asociados a estos receptores (Koob, 1992; Self, Institute of Medicine, 1996); demostraron la activación de esas áreas durante la adicción, el síndrome de abstinencia y los deseos por drogas (Grant, London et al., 1996; Volkow, Ding et al., 1996); identificaron y separaron los mecanismos productores de la conducta de búsqueda y la dependencia física de drogas (Wise & Bozarth, 1985; Maldonado, Saiardi et al., 1997); desarrollaron modelos animales de autoadministración de drogas (koob, 1995); y mas importente que todo, demostraron la importancia del sistema mesolímbico de dopamina, en la disfunción adictiva producida por la drogas de abuso.
De esta manera se va aclarando científicamente el papel de la química cerebral en el desarrollo de la adicción.
Los factores de personalidad
juegan un rol en el desarrollo de la adicción, teniendo en cuenta que
algunas características de la personalidad, tales como la baja
tolerancia a la frustración y la dificultad
para lidiar con los sentimientos
propios, son factores que facilitan la aparición del desorden adictivo;
ningún estudio ha podido ser conclusivo en la existencia de una
"personalidad adictiva". Y la experiencia
clínica demuestra que existen adictos
con diversos tipos de personalidad.
Acerca de los factores
familiares, se acepta que la familia adictiva posee por regla general la
marca de la adicción en su dinámica, generandose patrones
disfuncionales de interacción que van formando al
niño de manera que lo predisponen al
desarrollo de las adicciones y dificulta la intervención constructiva de
la familia una vez instalado el desorden, eliminando la posibilidad de
que la familia sea un factor
preventivo o contentivo para la
aparición de estos desordenes en sus miembros.
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